El héroe que no lloró a Lorca

By Isabel Valdés

El 1 de septiembre de 1936, los voceros de prensa cantaban el asesinato de Federico García Lorca en la Plaza Mayor de Madrid. Allí y así conoció Carlos Morla Lynch, embajador chileno en la capital, la muerte de su amigo. La historia del diplomático —que la Historia se ha resistido a expandir— es mucho más que su relación, profunda, con el poeta. Fue un héroe, de los de verdad, durante y después de la guerra. El consejero de la institución de Chile en España entre 1928 y 1939 convirtió la embajada, su propia casa, y algunos pisos que alquiló, en refugio para todos los que huían de la violencia política al estallar la Guerra Civil, y en la posguerra. Daba igual del bando que fuesen, él siempre abrió las puertas.

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Fuente:: http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/17/actualidad/1495030185_106430.html#?ref=rss&format=simple&link=link